Un jueves agitado, condenado a calmar el teclado por un día. Trabajos, problemas, estrés, cansancio y demás se reunieron para impedirme escribir, el viernes se congregaron dos sentidos: el saborear y el sentir, de los dos, el que más aprecio es el saborear, sentir en tu boca el dulce de un chocolate, la exquisitez de una lasaña o el éxtasis de un beso, sencillamente no tendrían descripción alguna, si la tuviese seria infinita, por otra parte no descarto el sentir, púes tiene prioridad en la vida de cada quién, en mi, posiblemente también, aunque no lo reflejo con frecuencia, debido a varias razones, la más importante es por que con este sentido tengo grandes falencias, el dar un abrazo, el estrechar una mano, el saludar con un gran beso, entre otras, han sido durante cierta época el muro de Berlín en mi vida, no obstante lo cierto es que el muro de Berlín ya se destruyo, para mi aún quedan algunos fragmentos de ladrillo y cemento.
Mujeres y hombres han intentado palparme el sentir, tropezándose con los pocos ladrillos del muro que tengo al frente, varios han hechos comparaciones semejantes a decir que soy más seco que el Sahara, lo cierto es que no están tan alejados de lo que es real, lo que no saben, es el ¿por qué?, este se explicaría de manera sintética en decir: “el foco de mi retina esta desenfocado por el pasado que aún murmura, el presente que tengo al frente se pixela en dar la mano y abrazar el corazón”, palabras con bastante romanticismo se evidencian en esta frase, la verdad es que cuando decimos las cosas con pasión, amor y encanto, las entiendes rápido y se impregnan en los poros, pero como todo desierto, en mi habita un oasis, el secreto esta en encontrarlo, el viento te ayudara, en el hallaras palabras que he puesto a volar, el todo es que las escuches y las sientas, la solución la tengo en mis manos, el proceso esta vigente y no dudare en encontrarlo.
Palabras absurdas dirían, pensamientos con pasión pensarían, espinas sentirás, lo indiscutible es que solo comparto una visión y dos sentidos, el postre del sentir esta servido en la mesa, tómalo o déjalo, el sabor de mi boca aguardara por la solución y anhelara palpitos de manos, pies y boca o lo que sea que haga que regrese el dar la mano, regalar un abrazo y dar un beso, la gratitud siempre estará dispuesta, espero las palabras hallan tenido un sabor agradable y desde mi nubosidad regalo un abrazo.
Leonardo Navarro Reyes
17 oct. 08
17 oct. 08

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