Un nuevo contraste para un miércoles gris como hoy, esta vez inspirado en mis amigos, compañeros y hasta familiares, los cuales se han visto abocados en estas problemáticas, muchas historias serian cuasi imposible de contar, pero en mi reposa una de las ultimas que evidencie.
Iniciare por algo que todos conocemos como: “Ey te montaron los cachos”, cabria comenzar con Pepito quién tiene muy clavado en si mismo su ego que sobrepasa todas las fronteras, una bella dama pasa por el frente, un instante de felicidad, desasosiego y simple contemplación se construye en Pepito, al estilo “Johnny bravo” lanza un “hola nena”, ella tímida y rezagada contesta su saludo, Pepito comienza a conocer a Pepita, en su entorno comienza a vibrar momentos de felicidad, pero no se imagina lo que se le venia encima, Mr. Flow le recuerda que se “tenga duro” y que no se emocione de a mucho, Pepito atiende un poco su apreciación pero sigue conociendo a Pepita, de un momento a otro llega el tan anhelado día del amor y la amistad, Pepito hace gajes de caballero y compra chocolates y una despampanante pulsera, listo su obsequio se alista para el día, emoción, intriga, curiosidad entre otros fueron sus sentimientos. Vaya sorpresa que se daría, aquel día no aparecía Pepita, aquí halló el primero de sus contrastes, felicidad absoluta por intriga, temía que a Pepita le hubiese pasado algo, el todo es que la niña por ese día no apareció, un día después llama y dice no te preocupes estoy con mis amigas no me controles y como todo en la vida sale a relucir el “pero”, el no se lo imaginaba, días después en el temible “Chismelibro” se evidenciaron imágenes de aquella damita, acompañada de un conde chupa sangre, quien la abrazaba fervorosamente y apretaba su delicada mano como si fuese más que un amigo, el cristal de la imagen que tenia de Pepita se rompió, el aprecio y el cariño que comenzaba a tenerle desapareció, estímulos de rabia, rencor y de ira comenzaban a salir a flor de piel, pero que más se podría esperar de Pepita la perra, morronga, zorra maicera, en fin miles de términos saldrían de mi boca, pero acostumbro a tratar muy bien a las damas, aunque por esta ocasión se omite aquel trato, a mi también me engaño con su cara de “solapada”, que otro cualidad le podríamos dar, lo cierto es que a Pepito no le dio muy duro, púes ya había pasado por estas situaciones, la primera lo hizo llorar como el putas, quizás la zorra esa no se merecía sus lagrimas, dicho de otra manera son cuestiones de amores, relaciones, entre otras, donde se alinea el sentimiento del amor, que así como esta dotado de cualidades de lo bello, hermoso y admirable, es el sentimiento que más te hace sufrir.
En Pepito abunda la desconfianza, en su mente esta que si una damita no quiere nada con él, sencillo se puede comer un “tarrado de mierda”, la realidad es que la vida te da golpes duros, contrastados con dicha y tristeza, todo puede cambiar con una llamada o un gesto, en mi existe el escepticismo a dichos contrastes pero esta semana en el viento plasmare algunos momentos, buena vibra y excelente viento.
Iniciare por algo que todos conocemos como: “Ey te montaron los cachos”, cabria comenzar con Pepito quién tiene muy clavado en si mismo su ego que sobrepasa todas las fronteras, una bella dama pasa por el frente, un instante de felicidad, desasosiego y simple contemplación se construye en Pepito, al estilo “Johnny bravo” lanza un “hola nena”, ella tímida y rezagada contesta su saludo, Pepito comienza a conocer a Pepita, en su entorno comienza a vibrar momentos de felicidad, pero no se imagina lo que se le venia encima, Mr. Flow le recuerda que se “tenga duro” y que no se emocione de a mucho, Pepito atiende un poco su apreciación pero sigue conociendo a Pepita, de un momento a otro llega el tan anhelado día del amor y la amistad, Pepito hace gajes de caballero y compra chocolates y una despampanante pulsera, listo su obsequio se alista para el día, emoción, intriga, curiosidad entre otros fueron sus sentimientos. Vaya sorpresa que se daría, aquel día no aparecía Pepita, aquí halló el primero de sus contrastes, felicidad absoluta por intriga, temía que a Pepita le hubiese pasado algo, el todo es que la niña por ese día no apareció, un día después llama y dice no te preocupes estoy con mis amigas no me controles y como todo en la vida sale a relucir el “pero”, el no se lo imaginaba, días después en el temible “Chismelibro” se evidenciaron imágenes de aquella damita, acompañada de un conde chupa sangre, quien la abrazaba fervorosamente y apretaba su delicada mano como si fuese más que un amigo, el cristal de la imagen que tenia de Pepita se rompió, el aprecio y el cariño que comenzaba a tenerle desapareció, estímulos de rabia, rencor y de ira comenzaban a salir a flor de piel, pero que más se podría esperar de Pepita la perra, morronga, zorra maicera, en fin miles de términos saldrían de mi boca, pero acostumbro a tratar muy bien a las damas, aunque por esta ocasión se omite aquel trato, a mi también me engaño con su cara de “solapada”, que otro cualidad le podríamos dar, lo cierto es que a Pepito no le dio muy duro, púes ya había pasado por estas situaciones, la primera lo hizo llorar como el putas, quizás la zorra esa no se merecía sus lagrimas, dicho de otra manera son cuestiones de amores, relaciones, entre otras, donde se alinea el sentimiento del amor, que así como esta dotado de cualidades de lo bello, hermoso y admirable, es el sentimiento que más te hace sufrir.
En Pepito abunda la desconfianza, en su mente esta que si una damita no quiere nada con él, sencillo se puede comer un “tarrado de mierda”, la realidad es que la vida te da golpes duros, contrastados con dicha y tristeza, todo puede cambiar con una llamada o un gesto, en mi existe el escepticismo a dichos contrastes pero esta semana en el viento plasmare algunos momentos, buena vibra y excelente viento.
Leonardo Navarro Reyes
5 Nov. 08
5 Nov. 08

